SOS

Ayer por la noche me sobresaltó un ligero dolor de cuello que se fue acentuando de forma pasmosa, poco a poco, como en una evolución del homo sapiens hacia atrás. Me quedé estática, incapaz de erguirme por mis medios, rígida como mi antigua profesora de latín. En una realidad paralela, no demasiado lejana, mi novio me abrazaba para levantarme, suave, emulando cada gesto de las cuidadoras durante la convalecencia de mi abuela. Yo lloraba compungida, con hipo, igual que una niña cuando no le compran la Barbie esquiadora. 

Esta mañana me he levantado con un lumbago tremendo, paralizante. Quizá estaba soñando, no había nadie haciendo la cucharita conmigo en la cama de 90x190cm (real life tetris). Obligada a parar, a parar de veras, a celebrar como un hito que el cuello cediera medio centímetro, chutada de relajantes musculares y de valeriana en infusión, me he masajeado con la Fisiocrem y he abierto Twitter. 

Ahora, tumbada en el cheslong, siento un pinchazo en el pecho. No sé si es la culpa, la angustia fruto de un privilegio aleatorio y despótico. Puede que sea mi consciencia, sí. 

Mientras me hago selfies con filtros triviales de Instagram, las evacuaciones avanzan en Afganistán tras las escenas de caos en el aeropuerto (https://www.theguardian.com/world/live/2021/aug/17/afghanistan-live-news-us-says-kabul-airport-reopens-as-biden-defends-withdrawal). 

Mientras me planteo si eliminar a mi ex de la cuenta de Netflix o dejar “Godzilla vs Kong” indefinidamente en “Seguir viendo”, la cifra de 553,478
pacientes actualmente infectados por Covid-19 en Brasil seguirá en aumento (https://www.worldometers.info/coronavirus/country/brazil/) (datos oficiales, no reales). 

Mientras decida si me cunde un Pirulo o un Cornetto en el chiringuito de la Savi, el clima de África oriental continuará sobrecalentándose y las lluvias se harán más intensas, provocando inundaciones repentinas, y dejando a miles de personas sin hogar (https://www.climatechangenews.com/2021/07/22/understanding-impact-climate-change-urban-water-systems-africa/). 

Otra anciana será desahuciada en España mientras me termine la temporada de Mad Men tumbada en este sofá (https://www.vozpopuli.com/economia_y_finanzas/desahucios-primer-trimestre.html). 

Sentiré esa emoción absurda al ver una escena lacrimógena, mientras vemos desgracias en vivo con los ojos secos. 

Hoy por la noche espero poder dormir, como todas, como todas las que tenemos el privilegio de conocer la calma. El privilegio de cerrar los ojos sin miedo. Palpamos la paz con la yema de los dedos mientras otras se queman las palmas de tanto suplicar sobre un suelo reseco y mustio. 

No pretendo aleccionar, ni mucho menos. Creedme, no soy nadie para repartir sermones sobre privilegio, PARA NADA. Supongo que escribo porque no sé qué hacer. Creo que el idealismo voraz de los veinte es responsable de la mayoría de las reflexiones anteriores. O quizá sea efecto de la frustración punzante manifestándose en mi esplenio. Ojalá sanar el mundo a base de relajantes musculares.

Links:

  • https://support.womenforwomen.org/donate/afghanistan-emergency-2x-match?src=HHUA21082A Women for Women International es una organización humanitaria sin ánimo de lucro que proporciona apoyo práctico y moral a las mujeres supervivientes de la guerra.
  • https://covid19.brazilfoundation.org/en Una donación puede ayudar a las organizaciones de todo Brasil a brindar una vez más ayuda crucial a las comunidades y familias vulnerables a través de la distribución de alimentos y kits de higiene.
  • https://give.solarsister.org/give/203220/#!/donation/checkout El 100% de las donaciones van destinadas a proveer ayuda a una emprendedora Solar Sister para construir su negocio local, garantizando oportunidades a las personas que viven en las comunidades más afectadas por el cambio climático en el África subsahariana.
  • https://pahbarcelona.org/es/donacions/ La Plataforma de Afectados/das por la Hipoteca (PAH) nace en Barcelona en febrero de 2009, con la intención de dar una respuesta ciudadana a la situación de aquellas personas que, ya entonces, empiezan a no poder pagar la hipoteca y ven cómo el banco les puede reclamar una deuda elevadísima, incluso después de perder la vivienda.

Publicado por Clàudia Segura

Journalism student :)

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