EXIT

Tiene tendencia al poliamor.

Ha comprendido que no le va el poliamor.

No se enamora.

No cree en el poliamor.

Una mañana, medio zombi, debajo del edredón, intenta emerger. Dani le pregunta si puede decirle algo. Deja escapar un sí con voz quebradiza, inquieta, claramente aún adormecida.

-No te acuestas conmigo como deberías.

No dice nada. Frunce el ceño sin querer.

Dani sale del cuarto de baño con una toalla enrollada a la cintura, se sienta en el borde de la cama, se explica.

-Es que, Emma, me dices que no me quieres, que no has querido nunca, que jamás te has enamorado, pero cuando estamos juntos, debajo de las sábanas – dice eso señalando la cama -, en la ducha – dice eso apuntando a la ducha con una de sus falanges distales -, tu manera de mirarme, de cogerme la nuca, de morderme los labios, tu manera de olisquearme el cuello, de poner tu mano entre mis muslos, todo eso ¿qué quiere decir? Me haces el amor como si me quisieras, pero no es el caso. O practicamos sexo, o hacemos el amor, Emma. ¡Pero deja de fingir!

Tras esas palabras, se levanta y coge su camiseta Kaporal negra.

Dani la mira, no duda, le agarra la mano, la sienta a su lado.

Lleva estático desde el principio de la conversación.

Le mira los pies para evitar sus ojos.

Piensa en el café que aún no se ha tomado.

Le entran ganas de salir, de llamar a Carles.

De decirle que acaba de entender algo, ahí, ahora mismo.

Pero Dani le sujeta la cara con dos de sus dedos, y vuelve a él.

-No es un reproche, no te pongas a la defensiva, es solo que al final me creo ciertas cosas. Y cuando te vas me da miedo que sea definitivo, que tomes la decisión de dejarlo todo. Y que no tenga vuelta atrás.

Sigue viendo los calcetines desgastados de Carles en lugar de los desparejados de Dani. Examina las imperfecciones del suelo de granito para evitar la confrontación.

Le pone la mano sobre la boca justo cuando se dispone a hablar.

Sabe que no hay que abordar las dudas.

Sabe que eso la haría huir.

La besa lánguidamente.

Le viene a la cabeza, mientras mezclan salivas:

<< Me haces el amor como si me quisieras >>

Le dice que tiene que irse.

Esa mañana no tomó café.

Dani no la retuvo.

Y, desde luego, no llamó a Carles.

Publicado por Clàudia Segura

Journalism student :)

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